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PURIM: Más que simples máscaras
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PURIM: Más que simples máscaras

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Para muchos de nosotros, Purim es una fiesta velada en el misterio. Sabemos que para Purim los niños se disfrazan y que comemos “humen-tashen” (sombrero de Hamán), pero aparte de eso, no tenemos un mayor conocimiento de esta festividad. Además, muchos no sabemos muy bien qué debemos hacer en Purim.

Para comprender el significado de Purim, debemos primero tener ciertas nociones de historia judía. El milagro de Purim aconteció 191 años antes del milagro de Janucá. En esa época, la mayoría de los judíos vivía en el exilio en áreas bajo dominio persa. Sólo una pequeña población judía vivía en la tierra de Israel. Los demás estaban en Persia.

En ese tiempo el rey de los persas era Ajashverósh (Asuero), y éste emitió un decreto estableciendo que todos los judíos de su reino debían ser aniquilados, a petición de su malvado asistente, Hamán. Sin embargo, el decreto debía ponerse en ejecución sólo doce meses después. Y es durante ese período que aconteció el milagro de Purim.

El rey Ajashverósh no sabía que su mujer (la reina Ester) era judía. La había obligado a casarse con él atraído por su gran belleza física, pero ella no le había revelado jamás su identidad judía. Sufría cada momento que tenía que vivir con el rey, pero escapar era una muerte segura.

Ester salvó a los judíos revelando su identidad judía al rey en un momento en que éste estaba totalmente borracho. Se dio muerte a Hamán y los judíos pudieron vivir en paz y prosperidad.

Esta breve reseña histórica nos muestra que en Purim conmemoramos el hecho de que el pueblo judío haya sido salvado de una situación casi catastrófica. Ajashverósh era muy poderoso y podía aniquilar a toda la judeidad residente en su Imperio. El haber sido salvados de esta calamidad es ciertamente motivo para regocijarse, pero “¿qué importancia tiene Purim en nuestros tiempos modernos?” Las fiestas judías no son nunca simples acontecimientos históricos sino que, por el contrario, están en nuestras vidas para enseñarnos grandes principios morales. ¿Qué lecciones nos da Purim?

¿QUE ES UN MILAGRO?

Debemos comenzar por analizar un poco el concepto de milagro, puesto que la historia de Purim fue naturalmente un milagro.

Existen dos tipos de milagros:

1) Los milagros visuales, en que las leyes de la naturaleza se suspenden temporalmente; y

2) Los milagros ocultos, que se disimulan en la naturaleza
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Los primeros son obviamente mucho más dramáticos y emocionantes que los otros. Son el deleite de los directores de película; esto está manifiesto en las películas actuales cuya tecnología es tan avanzada que se logra todo tipo de efectos especiales. El ejemplo clásico de un milagro visual es la historia de Pésaj en que el Mar Rojo se abrió para el pueblo judío; esto sobrepasa sin duda los límites de la naturaleza. El problema, sin embargo, es que ya no existen estos milagros. D’s los sacó del mundo hace 2.000 años cuando nuestro Templo de Jerusalén fue destruido.

En nuestra era moderna sólo tenemos milagros ocultos. El relato siguiente ejemplifica el concepto de milagro oculto.

Un amigo mío asistía en 1957 a una función de gala en honor a Yigal Yadín. Los israelíes acababan de ganar la guerra del ’56 contra los árabes, y Yadín era el héroe de la guerra. Se sabía que él era quien había dirigido magistralmente la “Campaña del Sinaí” punto crítico de la guerra, según muchos analistas. Se le recibió naturalmente en Nueva York como a un héroe y se dio entonces esta función de gala en su honor.

Se le pidió luego que explicase a los presentes la estrategia que había empleado en la campaña del Sinaí para salir victorioso de la guerra, En el muro había un gran mapa de la península del Sinaí, y Yadín tenía un puntero en su mano para mostrar la táctica que había usado. Comenzó a explicar sus maniobras y esto duró unos dos minutos. Sin embargo, en medio de su discurso, Yadín bajó dramáticamente el puntero y exclamó, “Queridos amigos, no hay explicación lógica para nuestro triunfo en la campaña del Sinaí. Sólo podemos concluir que fuimos guiados por la mano de D’s, quien nos llevó a la victoria”. Luego, sin otra palabra, se sentó. ¡Todos estaban abismados! Yigal Yadín no era en ningún caso religioso, y el mencionar la “Mano de D’s” no estaba ciertamente en sus hábitos. No obstante, ¡era la única explicación posible para esa victoria!

Este tipo de milagro es muy frecuente, pero muchas veces ni nos percatamos de ello. Lo que sucede generalmente con estos milagros ocultos es que no nos damos cuenta de que son milagros. Veamos el ejemplo siguiente: En 1982, los israelíes invadieron el Líbano para detener los ataques terroristas contra los residentes del norte de Israel. Esta operación fue llamada “paz de Galilea”. El primer día de su campaña los israelitas derribaron 93 aviones sirios, pero no cayó ningún avión judío. ¡Incluso para los más grandes cínicos del mundo, esto sólo podía ser un milagro! Sin embargo, al día siguiente ¡no se mencionó ni una palabra acerca de D’s en los periódicos! Lo único que hizo noticia fue la superioridad del sistema de radares y de la estrategia táctica de los israelíes. Nadie vio en ello la “mano de D’s” como lo había hecho Yigal Yadín.

La historia de Purim también es un ejemplo de milagro oculto. El mar no se abrió y no hubo diez plagas. Todos los acontecimientos son perfectamente naturales. La cantidad de coincidencias, sin embargo, señala esa “Mano de D’s” observada por Yigal Yadín. Purim es una fiesta que nos enseña a desarrollar una cierta sensibilidad para notar los milagros ocultos que acontecen en nuestras vidas. Muchas veces presenciamos extrañas “coincidencias” que son en verdad mensajes divinos disimulados bajo una forma natural. Estos existen para enseñarnos a ser mejores. Pero frecuentemente no captamos esos mensajes y seguimos con nuestras vidas como si no hubiese sucedido nada.

Tenemos entonces dos tipos de milagros. Los visuales, muy parecidos a los efectos especiales usados en las películas actuales, y los “ocultos” disimulados en la naturaleza. La gente suele decir lo siguiente, “si D’s me hiciera presenciar un milagro, entonces creería en El”. Es decir, “si hubiese visto el Mar Rojo abrirse, sería creyente”. ¿Puede considerarse válido un enunciado como éste? ¿Necesitamos realmente milagros visuales para creer?

La respuesta a esta pregunta es definitivamente “No”. La creencia judía tiene como finalidad creer en D’s dentro de la naturaleza. Nuestra creencia no se basa en milagros visuales, sino en el concepto de que D’s es la fuerza que permite que salga el sol al Este y se ponga al Oeste. Sólo una vez que se cree en D’s dentro de la naturaleza, los milagros que presenciamos refuerzan esa creencia. Sin embargo, la creencia judía radica en el hecho de creer en D’s dentro de un medio natural “oculto”.

El gran Najmánides (Rabbi Moshe Bar Najman) hace un comentarlo similar: “Y de los grandes milagros visuales, uno debe llegar a ver los milagros ocultos” (Ramban Al Hatorah, Shemot/Exo. 13:16)

En otras palabras, esto nos indica que los milagros visuales sólo existen para ayudarnos a ver los milagros ocultos. Por lo tanto, son sólo como el “postre” de una comida. El “plato de fondo” es creer en D’s dentro de la naturaleza.

Este es el mensaje que nos trae la fiesta de Purim. Podemos ver la mano de D’s en un medio perfectamente natural. Es una creencia mucho más profunda que aquella que sólo se basa en milagros visuales. Esta es únicamente temporal y desaparece luego, apenas termina el milagro. Pero cuando una persona reconoce los milagros ocultos en la naturaleza, su creencia perdura por siempre.

Es por ello que Purim es una fiesta tan alegre. Sentimos la alegría de poder ver todas las “coincidencias” que ocurren en nuestras vidas como parte de un Plan Divino. Comenzamos a escuchar por primera vez los mensajes que se nos transmiten constantemente, pero que solemos desatender. Esto nos ayuda a comprender el por qué usamos máscaras para Purim. Las máscaras representan nuestra “ceguera” para ver los milagros ocultos en nuestro diario vivir. En Purim empezamos a darnos cuenta de este fenómeno y usamos máscaras para inspirarnos a “abrir los ojos” ante lo que nos rodea. Es por eso también que el nombre de D’s tampoco aparece en la Meguilá de Ester que leemos en la sinagoga para Purim. Es para mostrarnos que D’s existe incluso si está “oculto” y es difícil encontrarlo.

Esta es la razón por la cual Purim es tan importante para nosotros. Desde que el Templo fue destruido, ya no existen milagros visuales para estimular nuestra creencia en D’s. Sólo tenemos milagros ocultos dentro de la naturaleza para ayudarnos a ver la “Mano de D’s” que percibió Yigal Yadín.

D’s se comunica con nosotros de muchas maneras. A veces es dramático como el rugido de un león, mientras que otras es sutil como un susurro. En nuestros días, llega frecuentemente como un murmullo y debemos ejercitar nuestro oído para poder escuchar su mensaje.

El presente artículo fue extraído de la revista “El Kolel” con la autorización de sus editores.

Fuente:  [http://www.judaismohoy.com/article.php?article_id=941]

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